jueves, 2 de enero de 2014

No tengo el chichi pa' farolillos

     Al canto de nuestra querida serie Aida, le escribo a usted, a nuestro ilustrísimo ministro de justicia, a nuestro amado e inteligente Alberto, (léase todo con ironía y de la fuerte), para decirle que cualquier mínimo avance que hiciese el antiguo equipo de gobierno en política social, ustedes, queridísimos dirigentes, lo están mandando todo a la mismísima mierda.
A ineptos y retrógrados como vosotros les parecerá que no hay nada mejor que hacer, pero a personas realmente inteligentes como las hay en el pueblo, nos parece lo que realmente es, una auténtica aberración a nuestra voluntad de decisión.

     Normalmente soy muchísimo más educada, ya que mis padres así me criaron, pero la ocasión, las personas a las que va destinado el post, y la situación actual, no me permiten ser de otro modo. Demasiado bien me portaré, se lo aseguro.

     Porque otra de las cosas que aprendí de ellos es a tener valores, ideales y respeto. Ese respeto que usted y la santísima iglesia, cómo no siempre metida en medio, piden. Ese respeto hacia la vida que reclamáis desde la mismísima hipocresía.

     Y escribo y resalto hipocresía porque sois ustedes los mas inhumanos de todos, más que aquella mujer que por decisión propia, y tras sus motivos, seguramente duros, decidió abortar, y a la que lapidáis de inhumana y sin escrúpulos por la vida.
Sois vosotros, panda de cobardes los que no miráis por la vida, ni por su calidad, ni por su valor. Y sino decírselo a todas esas mujeres que van a pasar una de las etapas mas bonitas de su vida, como es un embarazo, sabiendo que su propio hijo viene con cualquier tipo de deformidad o minusvalía, decírselo a esos padres que tras el parto, tienen que vivir en salas de espera, habitaciones de neonatos, de cuidados intensivos, de quirófanos y de hospitales. A esos padres que dejarán su economía, su estado físico y mental, su felicidad, y toda su vida, en cuidar de ese niño que no tendrá si quiera una vida digna.
Uno de los derechos básicos en este país. Pero el cual, como tantos otros, os pasáis por el forro.

     Pero sobre todo, díganselo a esos niños que están por nacer, las verdaderas victimas de todo esto, que tendrán una vida en el mejor de los casos dura, y sin calidad, y muchos llegando a terminarla en escasos meses o años.

     Es cierto, que quizás todos estos términos, y sensibilidades humanas no las entienda en absoluto, y de ahí su decisión de aprobar dicha ley, y de seguir la postura de la iglesia, en este caso en concreto, esa iglesia que jamás parirá, ni sabrá lo que es tener un hijo, y menos en estas condiciones, me crispa. Me crispáis.

     Me sacáis de mis casillas cuando queréis hacer lo que os venga en gana con nuestras decisiones, pero ya tratándose de nuestros hijos más aún, y no puedo callarme. Porque sobre todo como madre, y como mujer, me indigna, me repudia y me asquea esta ley.

     Sois unos retrógrados y cobardes, con miedo a que el pueblo piense y decida.
Porque cuando estaba aprobada la anterior ley, no creo que cada mujer embarazada fuese corriendo a abortar. Cada una PENSABA Y DECIDÍA por ella y por su vida. Que nadie mejor que una misma, sabe sus condiciones y/o situaciones.

"Pero señores, estamos en la época de las cavernas y con una falsa, falsísima democracia"

     Haz lo que usted quiera con sus benditos genitales, y con la prole que salga de ellos, pero deja que cada mujer haga lo que crea conveniente con los suyos. Que como bien decía Diana en su post, mi coño es mio y de nadie mas.
Como bien le dije, no tenemos el chichi pa´farolillos. Así que dedíquense a otros asuntos, como a darse con piedras en los tobillos, que va mas acorde a sus facultades.

     Y como ya le dije soy muy educada, y me enseñaron que el saludo no se lo niegue ni a mi peor enemigo, así que, un cordial saludo Alberto y compañia.





Firmado: Una madre y mujer con pensamientos propios.

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